
La urgencia de estar preparados: Un mensaje apasionado

El tiempo avanza velozmente y este podría ser mi último mensaje. Con fervor y pasión, comparto estas palabras. Si estás aquí escuchando o leyendo esta transmisión, quiero hablar sobre una llamada que está resonando fuerte en estos días.
Me preocupa profundamente el estado actual de la iglesia. Veo a personas que parecen ajenas a lo que sucede a su alrededor, compartiendo cosas que no comprenden del todo, incluso llegando a maldecir lo que Dios ya ha bendecido.
Recuerdo un relato en el que alguien quería maldecir a Israel, y en ese preciso momento, Dios intervino. Cuidado, dijo, al que maldice a los hijos de Israel. En vez de maldecirlos, Dios cambió sus palabras para bendecirlos. Es un recordatorio poderoso de que nuestras palabras y acciones pueden cambiar bajo la influencia divina.
En tiempos donde la oscuridad parece apoderarse, encuentro consuelo en las palabras de David: "Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré?" Estos versículos resuenan hoy más que nunca, enfrentándonos a la maldad y las amenazas que nos rodean.
Los enemigos se destruyen a sí mismos. La Biblia dice que aquel que cava un hoyo, caerá en él. Sin embargo, en medio del mal, encontramos refugio en Dios. Él nos esconderá en el día de la aflicción. El verdadero amparo está en Él.
Los tiempos actuales están profetizados en Ezequiel y el Salmo 83. ¿Por qué hay guerras? ¿Por qué vemos el cielo iluminado con bombas? Existe un propósito más elevado, un día en el que el cielo se abrirá para mostrar la gloria de Jehová.
Mateo 25 nos habla de las vírgenes preparadas. Es un llamado a estar alerta, a estar listos. Hay etapas en esta "boda" espiritual, y es esencial estar preparados para el día de la unión con Dios.
Al igual que la novia que espera al novio, la iglesia debe permanecer lista. La diferencia entre Israel y la iglesia es clara: la iglesia aceptó el mensaje. Y cuando algunos rechazaron, Dios abrió las puertas para otros, incluso para aquellos que se consideraban indignos.
Sin embargo, vivimos en tiempos de contradicción y engaño. La apostasía, la negación de Jesús, está presente, y no solo afuera, sino también dentro de la iglesia. Hay quienes se apartan del Evangelio, difunden mentiras y se sumergen en la carne en lugar de mantenerse en el espíritu.
La verdad es la columna vertebral de nuestra fe. Jesús es la única verdad. Debemos ser conscientes de las mentiras que nos rodean, discernir entre la verdad y la falsedad.
La iglesia debe mantener su posición, estar despierta y preparada para lo que está por venir. Debemos cuidar nuestra salvación, recordando que una gran nube de testigos nos observa.
En estos tiempos de incertidumbre, el llamado es claro: prepárate, mantente firme y aferrado a la verdad. La urgencia es ahora.